miércoles, 27 de noviembre de 2013

Historia de Grecia antigua


La geografía de la Hélade se divide en: 1) continental europea, que se subdivide en: a) septentrional, que es el norte bárbaro formado por estepas; b) central, que son macizos y llanuras, separadas del norte por las Termópilas; c) meridional, unida por el ístmo de Corinto; 2) continental asiática, zona de valles que comprende una faja desde el estrecho del Bósforo al macizo de Caria; 3) insular, que son repliegues continentales sobre el mar Mediterráneo.

En el Egeo hay presencia de poblaciones desde el -VII milenio. En el -IV se desarrolla la agricultura y ganadería, chozas cuadradas hechas con materiales calcáreos y vasos de cerámica. Durante el -II milenio se empieza a usar el cobre y el bronce, y se descubre el mármol y la obsidiana. Se desplazan las tribus de norte hacia sur y se crean fortalezas para prevenir las guerras.


Creta

La civilización cretense comienza en el -2600, en una isla rica para la producción maderera y pesquera. Del siglo -XX al -XVII la isla se conforma de pequeños gobiernos independientes, con mayor poder los de Cnosos y Festos, lo que llevó a la construcción de murallas. En el siglo -XVIII se detecta la destrucción de los palacios, tal vez por efecto de un terremoto; y que fueron reconstruidos a partir del siglo -XVI. Es en este momento que la dinastía de Cnosos, con su legendario Rey Minos, unifican todo el poder de la isla. Se detecta la aparición de la esclavitud de modo masivo al interior de los palacios, pero no interfiere en la producción de artesanía y de la agricultura. En el siglo -XV se haya consolidada la monarquía de funcionarios y escribas, y Creta logró subyugar a las Cícladas. Tenía un gran dominio del mar (talasocracia), con una gran flota de barcos a vela y a remo. Esta situación, sumado a la unidad del interior de la isla, le permitía tener los palacios sin necesidad de fortificarlos. En esta época se desarrolla la escritura “lineal b”, que es bastante similar a la que luego se encontrará en el dialecto de Homero; y que tiene sus antecedentes en la escritura pictográfica del siglo -XXII (la de dibujos que transmiten vocablos), y en la escritura “lineal a” (donde a cada signo le corresponde una sílaba). Finalmente, en el siglo -XIV se destruyen los palacios nuevamente, al parecer por la invasión de los aqueos.


Micenas

Los micénicos son una cultura bélica que se desarrolla en el Peloponeso, sobre llanuras secas y estériles, entre los siglos -XVII y -XIII. Se asentó la población en el -II milenio. Y sus palacios son del siglo -XIV, que fueron construidos alrededor de catacumbas del siglo -XVII, junto a tumbas construidas en el hueco de las rocas. Estas tumbas se diferencian de las hechas durante el siglo -XVI, llamadas tólos (cúpula), por su forma ovalada, hechas sobre la roca blanda y unidas a la tierra, con un camino para acceder desde arriba (dromos). La organización micénica se compone de un rey (wánax) con poder absoluto, y acompañado de un jefe militar (lawagetas). Ambos eran propietarios de la tierra (témenos), junto al templo de sacerdotes y pequeños arrendatarios. La figura del rey basileus aparece localmente, como jefe de la tribu que comparte su poder con el consejo de ancianos y la asamblea popular.

La escritura micénica también fue la “lineal b”, que se desarrolló entre los siglos -XV y -XII con fines contables. En el -1400 los micénicos conquistaron Creta, y muchos de los cretenses emigraron al Asia Menor. Al principio les costó instalarse por la presencia del Imperio hitita, pero cuando éste dejó de existir en el siglo -XIII se les permitió el ingreso. Esta colonización se intensificó con la guerra de Troya, luego de que los aqueos le ganaron en el siglo -XII; pero también porque, a su vez, en el continente eran invadidos por las tribus de la península balcánica (dorios). Luego de esta invasión declina el arte y se vuelve a formas protogeométricas. En definitiva, tanto los cretenses como los jonios, ya sea por el desplazamiento aqueo o dorio, se vieron obligados a emigrar a las islas y el Asia Menor. 


Grecia homérica

En la época del siglo -XII al -IX se da el pasaje a la Edad de Hierro. Se trata de la época relatada en los poemas homéricos. Grecia se encuentra desmembrada en gobiernos con un jefe basileus, cada uno con su propia tierra. En caso de guerra se decidía la conducción por parte de un comandante (“primero entre sus pares”), pero bajo la decisión de los otros jefes. Porque la organización social era de sociedades gentilicias, de clase noble y guerrera. Los esclavos se encontraban únicamente al interior de las familias para las tareas domésticas. Se los obtenía de las guerras. Incluso se dan relaciones de amistad con el amo, dado que trabajaban hombro a hombro. Hasta se podía dar el caso de que un esclavo sea consejero de su amo. Esta esclavitud poco desarrollada se da porque la producción no era para el intercambio sino para las necesidades del oikos (hogar).


Esparta

En el Peloponeso, el valle del río Eurotas recibe el nombre de Laconia o Lacedemonia. El Estado espartano se forma con la migración de los dorios, que se concentraron en los valles en cinco distritos. Junto a los espartanos se encontraban los ilotas y los periecos. Al principio, los ilotas no eran esclavos, pero debían trabajar la tierra del clero, entregando parte de sus cosechas. Y los periecos eran autónomos, que vivían en poblados artesanales y comerciales, junto al litoral marítimo. Tenían los mismos derechos que los espartanos, pero el rey Agis los hizo tributarios y privados de derechos políticos.

La organización de Esparta estaba dada por dos reyes provenientes de la dinastía de los Agíadas y los Euripóntidas. Licurgo era recordado como un rey legendario que apaciguó la lucha interna con la creación de las instituciones en el -850. Eran jefes militares y formaban parte de la gerousía (consejo de ancianos, con veintiocho miembros mayores de sesenta años). Después estaba el colegio de éforos, formado por un representante de cada aldea, para garantizar la estabilidad. La minoría de espartanos sobre el total de ilotas y periecos los hizo prepararse militarmente. Los niños a los ocho años ya eran reunidos en grupos por funcionarios que los entrenaban en gimnasia para soportar diversas inclemencias y estimularlos a que se provean por sí mismos de alimentos –mediante el pillaje. A los doce años se les inducía a expresar su pensamiento de la forma más breve y a soportar torturas para no tener sufrimientos físicos. La educación finalizaba a los dieciocho y a los veintiuno ya eran guerreros. El ejército estaba conformado por cinco agrupaciones donde cada una funciona por destacamentos. Y la sociedad se organizaba austeramente mediante una igualdad de bienes, sin relaciones mercantiles, con la prohibición de guardarse metales preciosos.


Colonización del siglo -VIII al -VI

Durante este período las ciudades griegas se convierten en centros de producción mercantil y comercial, con la formación del régimen esclavista. Esta colonización se diferencia de la anterior del siglo -XII porque no resulta por haber sido invadida, sino por la falta de tierras para el cultivo (colo significaba tierra para labrar). Es una colonización agrícola-comercial, donde la población se dedica a la agricultura pero también para la producción de intercambio. Se desplazaron hacia las costas de Sicilia, donde ya se encontraban los fenicios y también se instalan los etruscos; hacia el noroeste, desde el Helesponto al Mar Negro; y en el Asia Menor. Cada colonia tenía su legislación y jurisdicción, donde los pobladores eran ciudadanos, con moneda propia e independientes de la metrópoli. Tenían su propio fundador, que elaboraba la constitución. Las colonias se diferencian de las cleruquías, que sí dependían de la metrópoli y el gobernador recibía a arcontes y veedores.


El Ática entre los siglos -VII y -VI

Sus habitantes se consideraban autóctonos. El mito cuenta que el rey Ión los dividió en cuatro tribus (filai), con tres fratías, donde cada una tenía a treinta gens (linajes) con treinta familias (lo que da un total de 10800 familias). Algunos se dedicaban al comercio, otros tenían un oficio (demiurgos) y los eupátridas (“bien nacidos”) tenían las mejores tierras para que labrasen los pobres (geomoros) y les dieran la sexta parte. Si no cumplían, eran esclavizados por deudas. Y los metecos eran inmigrantes, fuera de la organización familiar, sin propiedades ni casas, que debían pagar un impuesto especial por ser extranjeros.

Los griegos cuentan su cronología desde el -776 por la primera realización de los Juegos Olímpicos. La lista mitológica de reyes cuenta que el último fue el rey Codro, que salvó la patria del ataque dorio; y luego le cedieron el lugar a los nueve arcontes, que eran eupátridas, con un cargo que se renovase todos los años. Y los que ya habían sido arcontes formaban el consejo del Areópago. Estos se encontraban en lucha con el demos (pueblo), porque querían parcelas de tierra y liberarse de los endeudamientos que llevaban a la esclavitud. En el -640 se da la Conjuración de Cilón, que quiso tomar el poder, pero los nueve arcontes de la familia de los Alcmeónidas no lo dejaron y asesinaron a sus partidarios.

Solón es elegido arconte en el -594. Provenía de los eupátridas pero defendía al demos por ser comerciante. Se hizo famoso por intentar la recuperación de Salamina. Reformó las leyes, suprimió las cargas y abolió la esclavitud por deudas. Esto generó una concentración de las tierras en los grandes terratenientes y los esclavos comenzaron a ser tomados de otras tribus. La propiedad gentilicia de la aristocracia tuvo que ceder a la propiedad individual. Las leyes de Solón son una compilación por escrito de los antiguos nómos (derecho) que hasta el momento eran orales y dictados por el juez. Entre otras reformas se encuentra: la prohibición de exportar cereales y la promoción del aceite de oliva; la reforma de pesos y medidas, junto a la moneda para el comercio; la reducción de gastos, contra la suntuosidad. Con el censo de hombres libres, sin tener en cuenta a los metecos, se los dividió según los ingresos: 1) pentacosiomedimnos, que tenían más de quinientas medidas de producción; 2) caballeros, con más de trescientas; 3) zeugitas, con doscientas; 4) tetes, con menos de doscientas. De acuerdo con el ingreso se estipularon las cargas militares, por la cual, los primeros debían aportar todos los suministros; los segundos, la caballería; los terceros, la infantería y las armas pesadas (hoplitas); y los cuartos eran los guerreros de armas livianas y flota. Y del mismo modo se determinaron sus derechos políticos: los primeros y segundos podían elegir y ser elegidos, los terceros no podían elegir arcontes y los cuartos no podían ser electos. Todas estas modificaciones introdujeron como cambio en la organización social, ya que no estaban sujetas a linaje, sino a los ingresos. El Areópago quedó como Tribunal superior y las funciones administrativas se delegaron a la Asamblea popular (ekklesía) y al Consejo de los cuatrocientos (bulé), formado por cien de cada filaí de eupátridas. También se creó un Tribuno popular, conformado por mayores de treinta años y por sorteo.

Luego de la muerte de Solón los eupátridas querían el retorno de sus antiguos privilegios, mientras que los campesinos peleaban por la posesión territorial. En el -582 Damasias no quiso entregar el cargo de arconte, hasta que fue sacado a la fuerza luego de tres años. Después de ello, el arcontado pasó a tener diez miembros, formado por cinco eupátridas, tres campesinos y dos artesanos. En este momento se configuran tres corrientes políticas: los pedieos, formada por los propietarios aristócratas; los diacrios, que eran los pequeños agricultores que querían la reforma, junto a los metecos y los que se habían arruinado. Entre estos últimos se encontraba Pisístrato, que era de buen linaje pero se su familia había quebrado y odiaba a la aristocracia. Y una tercera facción eran los paralios, relacionados con el puerto, los barcos, el mercado y los artesanos. Pisístrato se hizo famoso por la valentía militar en la guerra contra Mégara para la recuperación de Salamina. Los aristócratas quisieron atentar contra su vida, entonces la Asamblea popular dispuso para su protección de un destacamento. Se trataba de los “garroteros” (que eran pobres armados de mazas). Con ellos tomó en el -560 la Acrópolis y confiscó las tierras de los aristócratos para los diacrios, a los que les dio créditos para semillas y herramientas. A los seis años de tiranía, los pedieos y paralios lo expulsaron, pero como no lograron estas facciones unificarse, al final los paralios lo vuelven a buscar y Pisístrato se casa con la hija del líder. Al poco tiempo se separa y lo expulsan nuevamente. Finalmente regresa para imponerse hasta su muerte en el -527. Logró echar a los Alcmeónidas y convirtió a Atenas en un centro mercantil y artesanal, con grandes construcciones y templos. Tomó el culto a Atenea y a Dionisos, que hasta el momento sólo era de los campesinos.

Tal como se mencionó, Pisístrato tenía un ejército de mercenarios que lo acompañaban permanentemente para mantener la política interna, y que se sostenía con el diezmo de los campesinos. Le sucedieron sus hijos (Hipias), que cayeron con la conjuración del -514, donde en una Panatenea quisieron matarlo. Al expulsarlo, como a su padre, se abrió una lucha social en la que se enfrentaron los Alcmeónidas con la nobleza reaccionaria que quería recuperar sus privilegios previos a la reforma de Solón. De estos Alcmeónidas salió Clístenes, que propuso una nueva organización del Estado para terminar con los gentilicios y sacar a los nobles del poder; y así poder representar al demos, al incluir los rurales, artesanos y comerciantes fortalecidos. Los nobles reaccionaron y pidieron apoyo en Esparta, lo que llevó a Clístenes a ausentarse y que entrasen los espartanos en el -508. Pasó el Consejo de los cuatrocientos a formarse de trescientos, lo que generó la rebelión nuevamente del demos, que echó a los espartanos y permitió el regreso de Clístenes.

Clístenes buscó mezclar la población, por lo que creó diez filaí territoriales no gentilicias, subdivididas en tritias, y éstas en demos. Los ciudadanos eran inscriptos en el lugar de nacimiento y no según su gens. Así se permitía a los campesinos el acceso a la administración. A su vez, el número de miembros del consejo dependía del número de ciudadanos de cada demos proporcionalmente, por lo que pasó de cuatrocientos a quinientos (cincuenta por cada filaí, donde cada una tenía a cargo un mes del año, que se dividía en diez de treinta y seis días cada uno). También Clístenes le otorgó la ciudadanía a metecos y esclavos. En síntesis, durante este último período el poder pasó de la aristocracia a los esclavistas, y de la propiedad comunal a la individual.


Guerras greco-persas

De la dinastía de los Aqueménidas, el reino de Ciro (del -559 al -529) abarcaba Persia, Media y parte de Mesopotamia, entre otras regiones; y quería unificar Asiria, además de someter las ciudades del Asia Menor. Pero en ellas se encontraba Creso, gobernante de Lidia, quien con apoyo de Babilonia y Egipto enfrentó a Ciro. Las ciudades jónicas fueron derrotadas en el -546 y sometidas a Persia. Muchos aprovecharon para trasladarse a Italia. Ciro también tomó Babilonia y se extendió hasta el río Indo. Su hijo Cambises (del -529 al -523) conquistó a Egipto. Los fenicios pasaron a formar parte de la flota persa. El sucesor fue Darío I (del -522 al -486), que dividió la monarquía en veinte satrapías, donde cada gobernador contaba con funciones militares, civiles y jurídicas, además de un espía del rey y ser tributarias –solamente los persas no pagaban impuestos. Darío inició una campaña exterior, con un fracaso contra los escitas en el -514, pero luego tomó las islas del mar Egeo y Macedonia.

En el -499 se produjo una revolución en la isla de Naxos, donde los aristócratas fueron derrocados por los democráticos; y fue un pretexto para unir a los griegos del Asia Menor y restablecer la democracia. Fueron a pedir ayuda en Esparta, que la rechazó, y a Atenas, quien accedió. Sin embargo, fueron derrotados por los persas cerca de Éfeso en el -498 y aislaron a Jonia de la insurrección. La caída de Mileto en el -494 fue el fin de la sublevación, con lo que se terminó el centro más importante del comercio y se cedió el puesto a Atenas.

En Atenas fueron desplazados los Alcmeónidas que habían prestado ayuda a los jonios por los Pisistrátidas, ya que la mayoría del pueblo no creía en el éxito de la empresa. De todos modos, con la destrucción de Mileto surgió la cuestión de la defensa, por lo que surgió una agrupación marítima, con Temístocles como jefe. Contra ello se pronunciaron los terratenientes aristócratas y parte del campesinado, que sostenían la elaboración de una milicia. Por su parte, Esparta aceptó la guerra contra Persia, a pesar de negarles ayuda a los jonios, porque creía que le permitiría conducir a toda Grecia; aunque, en general, los estados griegos estaban poco capacitados para ofrecer resistencia a la guerra por las luchas internas.

La primera campaña de Darío en el -492 era para subyugar ciudades griegas. Conquistó varias islas, pero al regresar la flota fue destruida por una tormenta y el ejército de tierra perdió en enfrentamientos con los tracios. Para la segunda campaña, Darío envió embajadores a Grecia. Las islas se mostraron sumisas, pero en Atenas y Esparta les dieron muerte. En el -490 los persas desembarcaron en Maratón, cerca de Atenas, sin apoyo de los espartanos. Con ayuda de los esclavos, los atenienses hoplitas vencieron al ejército persa de arqueros y jinetes. El hijo de Darío, Jerjes, primero se encargó de la tranquilidad de su reino, apaciguando las sublevaciones de Egipto y Babilonia. Luego aisló a los griegos de tener posibles aliados, como los de Sicilia, o ganando adeptos “persófilos” dentro de las ciudades griegas. Además, creó un canal en Atos a través del istmo que unía el rocoso promontorio con el continente, para que pasasen las naves, cerca de donde había perdido su padre en el -492. Su ejército contaba con cien mil hombres.

Por su parte, Esparta había fortificado el istmo de Corinto, pero el Ática estaba abierta. Para ganar a los persas tenían que trasladar el poderío del ejército al mar, y eso significaba darles poder político a la plebe urbana, ya que de ella se reclutaban los marineros. Los agrarios conservadores se les oponían, y no querían darle poder a artesanos. Sin embargo, en el -482 Temístocles propuso que la plata extraída del Laurión sea destinada a la construcción de la flota. Y a Esparta no le quedó otra que aliarse con la democracia esclavista de Atenas, porque tenía miedo del ingreso de los persas y que se le sublevasen los ilotas. Los espartanos Leónidas y Euribíades quedaron a cargo de la dirección. Juntaron treinta y cinco mil hoplitas, junto a poco más de trescientos cincuenta navíos, que en su mayoría eran atenienses.

En el -480 los persas avanzaron sobre Tesalia, y los griegos tuvieron que retroceder porque en ella los gobernantes se habían pasado al bando de los persófilos. Los griegos se concentraron en el desfiladero de las Termópilas, entre Tesalia y Grecia central. Los espartanos solamente proporcionaron trescientos hoplitas, que defendieron heroicamente el avance de los persas por ambos flancos. En el mar el resultado era neutral. Y Beocia le dio el paso a los persas hacia la Grecia central, que arrasó con todo a su camino. En Atenas se dio orden de evacuar la ciudad, para que cuando llegasen los persas no hubiera nadie. La flota griega se congregó en Salamina, donde se impuso sobre los persas. Jerjes decidió regresar a Asia, por lo que su flota sólo podía proteger a Jonia, para que no se sublevase de nuevo. A pesar de la buena posición terrestre, los persas se vieron abatidos y le ofrecieron a Atenas que rompiese con la alianza panhelénica, a cambio de una posición privilegiada en el reino. Mientras, los espartanos no se movían de su fortificación, hasta que en el -479 se dieron cuenta que, si llegaba a defeccionar Atenas, quedarían solos. Entonces declararon en el Peloponeso la movilización general. Se encontraron en la batalla de Platea, donde los griegos sin caballerías avanzaron con las cerradas filas hoplitas, cubiertos de hierro. Luego de la victoria emprendieron la marcha hacia Tebas, donde los traidores fueron ejecutados y quedaron excluidos de la alianza beocia –de la cual eran la cabeza. La flota se dirigió a Jonia y ordenaron la sublevación contra las fortificaciones persas, al igual que en varias islas. La diferencia entre persas y griegos se halla en que los ejércitos persas eran reclutados de tribus que no se interesaban por la victoria de Persia, sino que soportaban su dominio como una carga. En cambio, los griegos combatían por su libertad.


La alianza naval ateniense

Luego de la victoria contra los persas sobreviene un período llamado pentecontecia, de cincuenta años. Se erigieron fortificaciones alrededor de Atenas. Y se formó la liga marítima de Delos, al grado de transformar en potencia naval a los atenienses. Los choques con los persas continuaron hasta la batalla de Calías en el -449, pero ya no quedaban enemigos en tierra griega y las batallas se habían trasladado al mar. A los griegos les interesaban conquistar las rutas comerciales de acceso al mar Negro, salvo a los espartanos que eran agrícolas. Cabe destacar el desarrollo de la democracia en las distintas ciudades que seguían a Atenas y la corriente reaccionaria de los espartanos. En el -478, Esparta y sus aliados del Peloponeso abandonaron la alianza panhelénica. Por ello, durante el -477 los Estados interesados en continuar la guerra a Persia enviaron sus representantes y se formó la liga de Delos. Cada polis conservaba su independencia y derechos, y debían suministrar navíos, además de aportar al tesoro federal (foros). Obviamente, los atenienses fueron los dirigentes. En concreto, los aliados se dividían en quienes tomaban parte de las operaciones bélicas y en quienes únicamente abonaban cuotas. Además, vale poner en relieve que las ciudades aliadas estaban separadas por el mar, por lo les resultaba muy difícil unirse para ponerse contra Atenas, o salir de la liga.

Luego de la derrota en Egipto en el -454 fue destruida gran parte de la flota ateniense. El temor de una invasión persa atemorizó a Esparta, lo que permitió un acuerdo momentáneo con Atenas por cinco años de tregua. Pero en el -446 comenzaron nuevos choques, lo que llevó a los espartanos avanzar sobre Grecia central. Y en el -445 se iniciaron negociaciones nuevamente entre Esparta y Atenas por treinta años. La paz tenía como condición que los atenienses renunciaban a conquistar los territorios del Peloponeso.

En el -443 los atenienses dividieron la liga en cinco territorios, y en cada una de ellos había un comisario (epíscopoi) que controlaba el pago de los foros. Mientras Esparta se preparaba para invadir el Ática, luego de recuperarse de un terremoto que permitió levantarse a los ilotas. Luego de la derrota de los atenienses en Egipto, se trasladó el tesoro de Delos a Atenas bajo el pretexto de que era inseguro dejarlo donde estaba. Y pasó a ser un fondo de reserva del Estado. Pericles empezó a utilizarlo para confeccionar estatuas y templos. Incluso los atenienses no permitieron a las otras ciudades que acuñasen moneda a partir del -434.


La democracia esclavista ateniense

En el Ática y Atenas los ciudadanos libres, que eran los hombres mayores de edad, apenas eran un cuarto de la población, cuya masa se componía también de mujeres, niños, esclavos sin derechos y metecos con pocos derechos políticos. La democracia ateniense se impuso en todas las ciudades, en las cuales se elaboraron nuevas constituciones. Luego de las guerras médicas (contra los persas) volvió a fortalecerse el Areópago, que comenzó a gobernar el Estado. La oligarquía, encabezada por Cimón, llevó a la caída de Temístocles; y comenzó a venerar las corrientes reaccionarias espartanas. Pero, tal como hemos dicho más arriba, los espartanos no pretendían unirse a Atenas. En el -462 la asamblea popular despojó al Areópago de todas sus funciones, y quedó como un tribunal de cuestiones civiles. Este evento marca un cambio, ya que da lugar libre a las actividades de la asamblea popular. Luego de la muerte de Efialtes, la democracia tomó como conductor a Pericles, quien fue un orador educado por el filósofo Anaxágoras, y relacionado con el sofista Protágoras, el historiador Herodoto y el artista Fidias. Contra las costumbres de la época, se divorció y volvió a casar nuevamente. Apoyaba el crecimiento del poderío marítimo y el fortalecimiento comercial.

Los esclavos no eran considerados seres humanos. No tenían familia y los hijos pertenecían al amo, quien le indicaba el oficio, podía venderlo o matarlo. No tenían ocupaciones propias. A los fugitivos se los marcaba. Algunos trabajaban de sirvientes y fuerza física de transporte; y otros de maestros, médicos, mercaderes. Había esclavos de propiedad de particulares y otros del Estado. La policía de Atenas se reclutaba de los esclavos escitas y también se los reclutaba para el ejército o la flota, como remeros o marineros. También eran encargados del archivo público como secretarios.

Bajo el nuevo Estado democrático, los ciudadanos atenienses de categorías inferiores podían acceder ahora a los puestos administrativos, salvo el de estratega. Se empezó a elegir por sorteo a los funcionarios que antes se elegían por votación. Pericles comenzó a proporcionar dinero para que los ciudadanos descansasen y se divirtieran en los días festivos y de teatro. Se introdujo el pago diario a los miembros del consejo de los quinientos, además de un sueldo para los ciudadanos de la marina y del ejército. Ahora los más pobres también podían dedicar su tiempo a la política. Con la ley del -450 recibieron derecho de ciudadanía quienes tuvieran a sus progenitores como atenienses nativos. Y todo extranjero que viviera un mes en Atenas ya podía anotarse como meteco, pero debía encontrar a un próstata (protector) que lo defendiera ante el Estado. No podía casarse con atenienses, pero tenía permitido todo lo demás. Pagaban un impuesto y se dedicaban al comercio y la artesanía.

Los participantes de la asamblea podían ejercer la libertad de palabra y de iniciativa legisladora. Podían presentar propuestas, críticas a los funcionarios, estar contra los proyectos de ley o medidas aprobadas. También tenían funciones tales como la elección de estrategas, la declaración de la guerra, concertar la paz, etc. Todas las cuestiones se resolvían por votación de levantamiento de manos. La votación secreta era para casos especiales, en los que se colocaban piedrecitas dentro de unas urnas. Las asambleas luego eran protocolizadas y todos los órganos quedaban supeditados a rendirles cuentas (tanto el consejo de los quinientos como el areópago, el tribunal, el colegio de estrategas y arcontes). Ahora, no todos los ciudadanos podían abandonar su trabajo y pasar cada diez días en las reuniones de la asamblea sin subsidio. Menos aún podían los campesinos. De treinta y cinco mil personas, únicamente unas menos de tres mil acudían a las reuniones. Quienes no asistían, transferían su derecho a quienes sí participaban, de modo que las resoluciones tomadas tenían fuerza de ley.

Al consejo le quedó la función de preparar los asuntos para la asamblea. Los tribunales (helia) se componían de seis mil miembros elegidos por medio de sorteo. Los jurados escuchaban a ambas partes, que se defendían por sí mismas, o por medio de un especialista que les había escrito el discurso. Los esclavos sólo podían testificar bajo tortura.


La guerra del Peloponeso

Entre los años -431 y -404 se enfrentaron finalmente Atenas y Esparta por la hegemonía de la Hélade. La guerra abarcaba a la Grecia continental e insular, y luego se extendió a Sicilia e involucró a Persia. Del lado de Atenas se encontraban las ciudades de la costa del Asia menor, las islas del mar Egeo, junto a muchas otras polis de Grecia central y de la Magna Grecia. Por otro lado, la liga del Peloponeso se integraba por las polis del Peloponeso menos Argos. Los aliados de Esparta no pagaban ningún foros.

Una vez iniciada la guerra cayó una peste sobre Atenas, proveniente de Persia. Los oligarcas querían deshacerse de Pericles y llegar a un acuerdo con Esparta, hasta que en el -429 fallece de peste Pericles. Esto llevó a la unión de oligarcas con campesinos y grandes terratenientes, bajo la dirección de Nicias. Y los ricos artesanos, por su parte, querían las operaciones bélicas, con Cleón a la cabeza, que se ganó al demos al aumentar el pago de los miembros del tribunal (bajo un aumento de los foros). Durante el -423 se firmó una tregua con Esparta por un año. A la muerte de Cleón se creía llegar ya a la paz (en Nicias), pero en realidad funcionó más bien como un intercambio de prisioneros y no se cumplió con la devolución de territorios. En el -420 se formó una alianza entre las cuatro polis democráticas de la Hélade (Atenas, Argos, Mantinea y Elis), que tenían como adversarios a Esparta, Beocia, Megara y Corinto. En este contexto aparece en escena Alcibíades, como estratega opuesto a los laconófilos. Si bien por su vínculo con Sócrates debía acercarse a Esparta, sin embargo se dirigió al campo antiespartano y democrático, haciendo fracasar todo intento de negociación.

En la batalla de Mantinea del -418 los espartanos vencieron por completo y puso por encima la superioridad de los hoplitas. Esto llevó a que Argos se pasase del lado espartano. El plan de Alcibíades de Mantinea había fracasado, por eso propuso crear en Sicilia una potencia ateniense, que obtuvo apoyo de la asamblea. Sin embargo, durante su ausencia fue llamado a juicio por la oposición, entonces huyó a Esparta y se pasó al bando antiateniense, contándoles sobre los planes de expansión sobre Italia. Con la derrota de Sicilia, el predominio naval ateniense había llegado a su fin, y el poder del demos había caído frente a la fortalecida oligarquía. En el -414 Alcibíades aconsejó a Esparta que ocupasen Decelia en el Ática. Este hecho permitió que se pasasen veinte mil esclavos al enemigo y la declinación de la economía ateniense, dado que privaba de ocuparse de la agricultura.

En el -412 se sublevó Jonia contra Atenas y los oligarcas volvieron a las leyes previas a Solón, transformando el consejo de los cuatrocientos. Sólo los marinos atenienses pudieron restituir la democracia frente a los oligarcas en Atenas durante el -411. Restituyeron el consejo de los cinco mil y pidieron por el regreso de Alcibíades. Con él lograron derrotar en el mar, por un tiempo, a la liga del Peloponeso y restituir la bastardeada economía ateniense.

Esparta, por intermedio de su estratega Lisandro, aprovechó a unirse con Persia, y le entregó Asia Menor y las islas, además de convertirse los espartanos en mercenarios persas. Esparta estaba en condiciones de armar su propia flota naval. Y ante tal enfrentamiento, los atenienses eligieron a nuevos estrategas para que Alcibíades no se transformase en un tirano –lo que llevó a su distanciamiento definitivo de Atenas. Los atenienses ganaron en la batalla de Arginusas, cerca del -406. Pero después del combate se desató una tempestad que impidió enterrar a los muertos, por lo que, al regreso, los parientes se sublevaron contra los estrategas (de origen democrático). No obstante, Lisandro aprovechó otra oportunidad y, en la batalla de Egospótamos, destruyó la flota ateniense. Sitió a Atenas por mar y por tierra. Luego de meses, se acabaron los recursos alimenticios de Atenas y se dictaron las condiciones de paz, por la cual se demolía los Largos Muros y las fortificaciones, Atenas ingresaba a la sumisión lacedemonia y se entregaba el resto de la flota. En toda la Hélade había triunfado la oligarquía reaccionaria y ejecutados todos los gobernantes democráticos.

En Atenas la asamblea confió la administración a treinta gobernantes (tiranos), que fue apoyado por los oligarcas del -411. Estos treinta tiranos se dedicaron primero a asesinar a todos los partidarios de la democracia, y luego también a los oligarcas moderados. Con la indignación de las masas, se desarmó la población excepto a tres mil. Por último, se clausuró el acceso a Atenas a quienes no fueran esos tres mil. Pero en la batalla de Muniquia los tres mil fueron batidos y con ellos pereció su jefe Critias, tras lo cual huyeron los oligarcas y se restableció una vez más la democracia en el -401.


La crisis de la primera mitad del siglo -IV

La guerra había abarcado a toda la Hélade. Más de la mitad de la población estaba en la indigencia. Cayó la demanda de producción artesanal junto con el comercio. Muchos emigraron a la Magna Grecia y al litoral de mar Negro, o incluso a Persia. La riqueza se había acumulado en Esparta en manos de la oligarquía, por lo que se comenzaron a vender las tierras, mediante una reforma de la ley. Con la democracia ateniense, a pesar de hallarse en bancarrota, se habían restablecido los subsidios a los ciudadanos funcionarios. Corinto y Tebas se ofendieron con Esparta y dejaron de enviarles milicias para las campañas punitivas de la liga del Peloponeso. Además, un grupo de diez mil espartanos tuvo que ofrecerse como mercenarios para el ejército de Ciro, contra su tío el rey Artajerjes II. Esta campaña terminó en fracaso, el contingente de Ciro se dispersó, aunque el ejército dio mucho que hacer en su regreso.

Esparta no podía controlar la Hélade. Tebas, Atenas, Corinto y Argos volvieron a unirse para desafiar a Esparta, además de que Persia asestó un golpe decisivo sobre los intentos espartanos por dominar el Asia menor. Atenas estaba en condiciones de rearmar la flota, por lo que rechazó toda propuesta de paz con Esparta, aunque en realidad no tenía fondos para sostener más guerras. Los estrategas tenían que hacerse cargo de mantener a la flota y reparar los barcos, situación que los llevó a saquear las costas del Asia menor. Ello generó la ruptura del reciente acuerdo con los aliados. Fue así fue como Grecia quedó en manos de Persia bajo la paz de Antálcidas (“paz del rey”), en el -386. Sin embargo, Atenas no hizo caso de ella, y acudieron allí todos los que estaban en contra de Esparta, incluso las ligas del norte (calcídica). A cien años, volvía a formarse la liga marítima ateniense, nada más que los foros pasaron a ser voluntarios. En el -375 la liga era dueña nuevamente del mar Egeo, con más de cincuenta aliados confederados. Esparta tuvo que reconocerlo y retirar sus aspiraciones de dominación, además de sufrir la sublevación interna de ilotas y periecos. En la batalla de Lectra del -371 tuvo que aceptar la derrota decisiva frente a los tebanos, como nuevo y momentáneo centro de poder mediterráneo. La hegemonía tebana duró hasta el -362 luego de quedar debilitada tras la batalla de Mantinea, que coincidió con el surgimiento de Macedonia al mando de Filipo II.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Historia Antigua de Egipto





Reino Antiguo

Al oriente del desierto del Sahara, en el noroeste de África, se encuentra Egipto, con una geografía de oasis y el curso del Río Nilo que, en su recorrido desde Etiopia al Mar Mediterráneo, atraviesa por seis cataratas y se abre en un abanico en el Delta (Bajo Egipto). El período protodinástico de Nagada (hacia el -3200) se inicia la civilización con la unificación del Alto Egipto. Son proto-reinos de la época tinita (del -3300 al -3150), que aparecen con el cambio de agricultura y ganadería en un período de intensa humedad. Comienzan las aglomeraciones humanas, surgen artesanos que fabrican vasos de piedra y cuchillos de sílex con mangos decorados.

De la época arcaica son las dinastías I y II (del -3050 al -2686), de la monarquía tinita. Lograron la unificación de Egipto al conquistar el norte. Los reyes comienzan a llevar títulos y la monarquía faraoniana se caracteriza por ritos de coronación y herencia. En este período aparece la escritura jeroglífica, que ya había en vasos desde -3800.

Las dinastías III a VI son la época menfita, con capital en Menfis (del -2686 al -2181). Durante la III dinastía, el visir del rey Imhotep fue un médico que se dedicó también al tallado de piedras; y con él se inició la construcción de pirámides. Realizó el complejo del rey Zoser en Saqqara, que es una pirámide escalonada, evolución de la mastaba. En la IV dinastía los reyes Keops, Kefren y Micerino se dedicaron a la construcción de pirámides más grandes. La de Gizeh en El Cairo tiene 227 metros de largo y 146 metros de alto, y cada bloque pesa cerca de 15 toneladas. Kefren mandó a construir la Esfinge, que es un león con cabeza humana.

Durante la V dinastía triunfa la teología solar de los sacerdotes de Heliópolis. Se decía que algunos reyes eran hijos de los sacerdotes de Ra, por lo que eran considerados divinos, además de ser fuente del derecho. En la jerarquía política, luego del rey vienen los altos funcionarios y los sacerdotes. Otro cargo importante era el de los escribas y el de los nomos, según las divisiones territoriales. Las pirámides comenzaron a ser más pequeñas y contaban al lado con un templo para dejar ofrendas al rey difunto. Hay un ascenso del culto a Osiris. La concepción del cuerpo para los egipcios es compleja, dado que dividen en kha (cuerpo), ka (doble), baí (alma), akh (espíritu) y sombra. El ka es lo que pertenece a dioses y hombres, y los reyes llegan a tener hasta catorce.

En la VI dinastía comienza un declive la autoridad real, producto de las alianzas con las provincias y la crisis agraria. Se provoca el primer período intermedio, las dinastías VII a X (del -2181 al -2040), a partir de la independencia de los nomos, con el ascenso de nomarcas, tropas locales y sumos sacerdotes económicamente poderosos. En las dinastías VII y VIII se dan invasiones extranjeras de asiáticos en el Delta y una guerra civil. El norte tiene su propia capital en Heracleopolis y el sur en Tebas, que los llevó a enfrentarse entre sí durante las dinastías IX y X.


Reino Medio

Con capital en Tebas, se divide el país en Delta y sur. La dinastía XI llevó a la reunificación con Mentuhotep (del -2060 al -2010). Durante la XII dinastía el rey Amenemhat I (del -1991 al -1962) retorna a la teología heliopoliana (Amón-Ra), que se desarrolla en paralelo con la de Osiris, que es más popular por tratarse de un dios que sufre como un hombre y muere, a diferencia de un dios solar lejano. Amenemhat I construyó murallas en el Delta para defenderse de las invasiones de los asiáticos; y trasladó la capital cerca de Menfis. También realizó expediciones que penetraron hasta Palestina.

Surge un segundo período intermedio (del -1782 al -1570) con la invasión de los hicsos, que penetraron de a poco en las dinastías XIII y XIV. Son príncipes del desierto (hicsos significa “reyes pastores”) que se vuelven poderosos en la dinastía XV, hasta convertirse en pequeños reyes en la XVI dinastía, cuando son echados parcialmente por los tebanos. Los hicsos eran nómadas pacíficos, provenientes de Palestina, de cuando se expandieron los hurritas. Le demostraron a Egipto la fortaleza de su cultura pero la debilidad de sus fronteras. Los hicsos aportaron el bronce y el carro de guerra, entre otros elementos bélicos. Al final de la dinastía XVII se le hace la guerra a los hicsos y se logra la reunificación; pero en el Delta continuaba la influencia asiática y en el sur había penetración de elementos nubios, que serán mercenarios del Reino Nuevo.


Reino Nuevo

Durante este período se dan las dinastías XVIII al XX (del -1570 al -1070). Es un momento de caída del poder micénico y las invasiones de los “Pueblos del Mar”. Durante la dinastía XVIII se da la reunificación con Tebas como capital, y contra los hicsos que, al principio, se mantuvieron un tiempo en el norte hasta que fueron expulsados. En esta dinastía se dan las conquistas de Thutmosis I (del -1524 al -1518), que llegaron hasta el río Éufrates. Se dejó de enterrar en pirámides y comenzó a inhumarse los faraones en hipogeos situados en las colinas del lado izquierdo del Nilo, frente a Tebas (“Valle de los Muertos”). La reina Hatsheput I (del -1498 al -1483) fue la primera faraona; y durante su reinado se vistió de hombre y suprimió las desinencias femeninas de los nombres y títulos. Suspendió la conquista y se dedicó a la explotación comercial; pero su sucesor Thutmosis III (del -1483 al -1464) reanudó las conquistas. A partir de este momento se puede comenzar a hablar de un Imperio Egipcio, que logró ganarle al Imperio de Mitanni, generar la paz interior y lograr en -1464 el primer equilibrio internacional, al mantener relaciones amistosas con Babilonia y Assur.

Al final de la XVIII dinastía se provoca una crisis ideológica con Amen Hotep / Amenofis IV, que sustituyó al dios Amón por Atón, y llevó al rey a cambiarse su nombre por el de Akhenatón. Así, el faraón era considerado un intermediario del dios. Trasladó la capital a el-Amarna, donde el dios Atón será la manifestación del disco solar, un dios principal, universal y de todo; y se diferencia del dios Amón-Ra en que este no era el dios sol, sino el único e indivisible, del cual dependían los otros dioses como manifestaciones suyas. Pero el cambio de dioses implicó la necesidad de reemplazar los sacerdotes, donde los antiguos perdieron su poder y generaron una serie de asesinatos entre los fieles. También cambiaron los títulos reales que pasaron, de dedicarse a Horus, al nuevo dios Atón. Por otra parte, el rey pasa a ser considerado un dios encarnado, por esto aparece representado como un faraón asexuado con rasgos femeninos y sin usar símbolos animales. Finalmente, el cisma de Amarniense termina con los reyes sucesores (Tutankamón y varios faraones más), y la restauración del dios Amón.

En la dinastía XIX (del -1295 al -1188), en el reinado de Ramsés II, se genera el segundo equilibrio internacional, cuando se llega a la paz entre Egipto y los hititas; pero luego ambos se enfrentan y los egipcios son derrotados. Con los siguientes faraones recomenzaron las amenazas extranjeras de Libia y Canaán, a quienes lograron derrotar. La dinastía XX (del -1188 al -1069) expulsa a los extranjeros, pero tras la muerte de Ramsés III por una intriga palaciega se genera la crisis, tanto por la influencia de los asiáticos en la corte como por el poder de los sumos sacerdotes. Así se genera el tercer período intermedio, con la dinastía XXI (del -1080 al -945), cuando los sucesores de los reyes fueron los sumos sacerdotes de Amón. Se trata de la toma del poder de Amehotep. Mientras tanto, en el Delta había un reino paralelo. Con los sacerdotes, el dios Amón reemplaza a Osiris en la función de “Juez de los muertos”. Ya la dinastía XXI (del -945 al -712) se desarrolla con familias libias, mercenarios de guerra que habían recibido tierras de los anteriores faraones. Durante esta dinastía se tomó Jerusalén y los reyes sucesores se instalaron en el Delta, lo que originó que los sacerdotes de Tebas se hagan fuertes otra vez. Paralelo a la dinastía XXII se creó la XXIII, que estableció el cargo de “esposas divinas de Amón”, con princesas de la casa real para controlar las riquezas del templo y a los sacerdotes.


Baja época egipcia

Egipto comienza a sufrir invasiones por todas partes y la decadencia comienza a notarse porque los reyes son enterrados en los patios de los templos, además de que ya no se usa el oro sino que es reemplazado por la plata. La dinastía XXIV suprimió la esclavitud por deudas, unos cien años antes que Sólon en Grecia. Pero esta dinastía se enfrentó a la XXV, que la invadió desde Nubia. Era el clero de Amón que había emigrado; y se unificó nuevamente Egipto, luego de que la dinastía XXIV ya había logrado la unión del Bajo y Medio Egipto. El centro vuelve otra vez a Tebas, pero Egipto es tomado por el Imperio Asirio. Durante la dinastía XXVI (del -664 al -525) Egipto se revela de la invasión asiria. No obstante, entre las dinastías XXVII y XXX sufrirá constantes dominaciones de los persas hasta que, finalmente, Alejandro Magno los libera y es nombrado faraón. Sus descendientes serán los reyes macedónicos; y la dinastía XXXII será la de los Ptolomeos, que finaliza con Cleopatra y la conversión de Egipto en provincia romana.

La emancipación intelectual



La escuela moderna es el lugar donde la autoridad ejerce la sumisión de los sujetos para que progresen de modo ordenado y obediente. Porque resulta necesario adaptar los conocimientos al nivel de los ignorantes para que el pueblo forme parte del desarrollo científico moderno y se reduzca la desigualdad entre sabios e incultos. La instrucción se plantea como un medio para mejorar las condiciones de vida y brindar el sentimiento de pertenencia a la sociedad. Pero la distancia entre la escuela y el pueblo ignorante es la que se reproduce al plantearse la igualdad como un objetivo y no como un punto de partida. El filósofo francés Jacques Rancière sostiene, en su libro El maestro ignorante, que se embrutece cuando se instruye para confirmar una incapacidad en el acto que se pretende reducirla. Y, por el contrario, se emancipa cuando se fuerza una capacidad a reconocerse y desarrollarse. Todo el mundo tiene un saber previo, por lo que toda enseñanza debe partir de ese conocimiento. 


Rancière toma la enseñanza de las lecciones de Joseph Jacotot, un revolucionario francés exiliado en los Países Bajos durante la restauración de la monarquía, para proclamar la emancipación intelectual como principio de igualdad entre los seres humanos. Porque, durante su estadía en Lovaina, Jacotot se dedicó a enseñar literatura francesa, pero muchos de sus alumnos no sabían francés. Y Jacotot tampoco sabía holandés. Entonces estableció como vínculo en común la publicación bilingüe del Telémaco, de Fenelón; y le pidió a los estudiantes, por medio de un intérprete, que aprendieran francés por medio de la traducción. Al llegar a la mitad del libro, les indicó que repitieran sin cesar lo aprendido y que leyeran el resto para poder contarlo. Por último, les solicitó que escribiesen en francés lo que pensaban acerca de lo leído. Con sorpresa, se encontró que sus alumnos pudieron lograrlo. Porque, hasta ese momento, Jacotot creía que la función del educador era la de transmitir conocimientos por medio de la explicación ordenada y progresiva, que va de lo simple a lo complejo –a pesar de que este orden no sea el de la ciencia, sino que responda a una razón didáctica que concuerda con la simplicidad del estudiante ignorante de los contenidos. No obstante, los alumnos de Jacotot habían aprendido solos, aunque no sin maestro.

Porque la explicación se sostiene en la palabra del maestro que quiebra el mutismo de la materia a enseñar. Y, tradicionalmente, resulta necesaria la explicación para poder comprender, ya que se interpone ante los razonamientos ordenados de un libro. Pero, si no se comprende al libro, tampoco se debería comprender al que los explica. Sin embargo, es el maestro explicador el que juzga si el estudiante comprendió, porque es él quien decreta cuándo se empieza a aprender, además de qué y cómo se debe aprender. Ahora, un niño aprende la lengua materna sin necesidad de un maestro explicador, al oír, imitar, repetir, equivocarse y corregir. Por lo que, la explicación no remedia la incapacidad de comprender, sino que, justamente, esa incapacidad aparece como una ficción de la pedagogía explicadora, que divide el mundo en sabios e ignorantes y destruye la confianza en la propia razón: “explicar algo a alguien es, en primer lugar, demostrarle que no puede comprenderlo por sí mismo” (p. 21). Así, habría dos inteligencias. Una, que es la inteligencia inferior del niño y el hombre de pueblo, que registra por azar y necesidad según el sentido común. Y otra superior, de la ciencia que procede con un método.

No obstante, Jacotot hizo que sus estudiantes comprendieran sin un maestro explicador, sino únicamente con el libro y la inteligencia de los aprendices que querían aprender francés. Porque comprender consiste verdaderamente en traducir un texto, en “ofrecer un equivalente”, y no sus razones: “sino la capacidad de decir lo que uno piensa en palabras de otros” (p. 25). Invirtió el método del orden por el azar de la inteligencia que adivina, siguiendo el movimiento natural de la inteligencia que puede por sí sola. Se trata del método de la igualdad, que no es otro que el método de la voluntad, del querer, ya sea por deseo o por necesidad.

Más arriba dijimos que los estudiantes aprendieron solos, pero no sin maestros. Dicho de otra manera, Jacotot no se erigió en maestro explicador porque no transmitió ningún conocimiento. Pero algo les enseñó, al quitar su inteligencia y dejar que los estudiantes enfrentasen la inteligencia propia con el libro. En todo caso, la relación del maestro con los alumnos no fue de inteligencia a inteligencia, como el embrutecimiento explicador, sino que los emancipó intelectualmente, mientras que, por otro lado, ejercía un dominio de voluntad a voluntad. El rol del maestro emancipador consistiría en esto, en ejercer una dominación sobre la voluntad que aún no es fuerte para encaminarse a sí misma. Sin embargo, lo más difícil de aceptar es que en esta relación el maestro sea ignorante, y no sea la causa del conocimiento de otro ignorante. De ahí que repita Jacotot que: “es necesario que les enseñe que no tengo nada que enseñarles” (p. 30). Porque el maestro ignorante puede enseñar lo que desconoce y, por lo tanto, emancipar a sus estudiantes, si primero él se haya emancipado y cree que los estudiantes pueden. Entonces, la función del maestro recaería en encerrar la inteligencia de los alumnos y obligarlos a que utilicen sus capacidades para resolver el problema, en la medida que lo crean necesario: “quien emancipa no tiene que preocuparse por lo que el emancipado debe aprender; aprenderá lo que quiera, tal vez nada” (p. 33). Es el método de educación universal por el cual un ignorante puede enseñar a otro ignorante, a través de la emancipación intelectual, y que consiste en “aprender cualquier cosa y relacionar todo el resto con ella porque todos los hombres tienen la misma inteligencia” (p. 34).